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04 julio 2012

Çatalhöyük es declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO

Reconstrucción de las viviendas de Çatalhöyük
[http://www.catalhoyuk.com]
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, más conocida por sus siglas UNESCO, ha decidido incluir al asentamiento arqueológico de Çatalhöyük, ubicado en el sur de Turquía y datado en unos 7.500 años a.C., en su lista de Patrimonio de la Humanidad.

Çatalhöyük es un asentamiento del período Neolítico y Calcolítico (Edad del Cobre) que estuvo ocupado entre el 7.500 y el 5.700 a.C. Descubierto en 1958, se trata del mayor poblamiento de esta época descubierto hasta la fecha, y el mejor conservado. Los arqueólogos han descubierto en él hasta ahora un total de 18 niveles de ocupación de época neolítica, mostrando toda una serie de interesantes prácticas sociales, culturales y religiosas que permiten conocer cómo era la vida de los hombres y mujeres en una época en la que se comenzaba a gestar la transición de los poblamientos en aldeas que habían aparecido con los primeros asentamientos tras el fin de la última glaciación, a centros urbanos de mayor tamaño.

Reconstrucción de una vivienda
[Wikipedia]
En los últimos años y gracias a la reconstrucción de algunas de las casas de la época y al interés mundial que han despertado las importantes excavaciones en la zona, Çatalhöyük se ha convertido en un lugar que atrae cada vez a más turistas interesados por la arqueología y la historia, y que pueden contemplar en este lugar pinturas murales, esculturas, ornamentos, y otros ejemplos de elementos del arte y la vida cotidiana de los seres humanos en la época en la que comenzaban a formarse las primeras ciudades conocidas. Una particularidad de Çatalhöyük es que no había calles, sino que las casas estaban pegadas unas a otras y los habitantes caminaban sobre los tejados y entraban a sus viviendas -fabricadas en madera y adobe- a través de ellos, sirviendo las puertas a su vez de ventanas.

Con la inclusión de Çatalhöyük, son ya 11 los lugares de Turquía incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, que contiene un total de 962 sitios de todo el mundo. Otras localizaciones y monumentos del país incluidos en dicha lista son el Parque Nacional de Göreme (Capadocia), la Gran Mezquita y Hospital de Divriği (Sivas), las ruinas de la antigua capital hitita de Hattusas (Çorum), el Monte Nemrut (Adıyaman), las ruinas de la antigua ciudad de Hierápolis, el centro histórico de Estambul, los restos de Troya o la ciudad otomana de Safranbolu (Karabük), entre otros.

[Fuente: Hispanatolia]

22 julio 2009

La tragedia de Hasankeyf


Por
Renata Vázquez (La Vanguardia). Fotografías de John Wreford.

Hasankeyf es una pequeña localidad al sudeste de Turquía, muy próxima a la frontera con Siria e Iraq. Con una historia de más de 9.000 años, hoy en día es un pequeño pueblecito a orillas del Tigris. A pesar de su modesto y depauperado aspecto, ha sido a lo largo de los siglos un enclave de gran importancia comercial y estratégica.

Su atractivo turístico reside en la ciudadela antigua ubicada en lo alto de una colina, que se comunica con el Tigris a través de unas escaleras escavadas en roca, y con la otra orilla a través de un puente, del que tan sólo se pueden apreciar sus ruinas. En la ciudadela aún pueden visitarse no sólo los restos de las antiguas viviendas, sino también las ruinas de un antiguo baño y de la mezquita llamada "Ulu camii" construida sobre una antigua iglesia, y la fortaleza bizantina que da nombre a la ciudad. Asimismo, en el interior del pueblo pueden verse dos antiguos minaretes, las ruinas de mezquitas y de dos complejos religiosos (külliye) y tumbas de algunos santos locales.


Hasta la I Guerra Mundial, los cristianos siríacos (que los locales llaman süryani) y los musulmanes convivían en esta localidad, por lo que aún se pueden visitar las ruinas de una pequeña iglesia, y lo que queda de otras excavadas en piedra. Estas últimas están totalmente vacías, pero quedan los huecos en los que colocarían las figuras y las velas. En la actualidad la población es musulmana, aunque conviven dos grupos étnicos diferentes: árabes y kurdos.
La ciudad de Hasankeyf, en la que tantas civilizaciones han dejado su huella (en esta zona es especialmente llamativa la influencia aramea) después de la conquista mongola del siglo XIII y como otras ciudades de la zona, como Mardin, Siirt y, hace tiempo, también Diyarbakir, y los beduinos de la zona de Urfa, se convirtió en una isla de población de habla árabe, en medio de un mar de población rural de origen kurdo.


Por ello, en Hasankeyf se habla un particular dialecto árabe ligado con los dialectos conservadores de Mesopotamia, muy próximo al árabe clásico, aunque desgraciadamente se encuentra en peligro de extinción. Muchas familias mixtas optan por el kurdo como lengua diaria, por ser la dominante en la región, por lo que el número de hablantes del árabe ha descendido notablemente.

En la zona aledaña a la fortaleza y repartidas por todo el valle, hay decenas de cuevas excavadas en la montaña, en las que visitantes procedentes de la vecina ciudad industrial de Batman, así como los escasos turistas extranjeros que visitan la ciudad, hacen picnic en las tardes soleadas de primavera y verano, gozando de un entorno y unas vistas incomparables. Los habitantes del pueblo residieron en ellas hasta tiempos recientes, cuando el gobierno turco construyó casas y un nuevo puente para cruzar el río.


Algunos lugareños han abierto pequeñas cafeterías en algunas de las antiguas cuevas, donde se puede tomar un delicioso té turco mientras que se admira la majestuosidad del Tigris y un escenario natural único. Acompañados por encantadoras melodías kurdas y árabes, y la compañía de algún amable vecino que nos explicará muchos detalles de la ciudad, así como su historia. Los niños también gustan mucho de contar a los turistas la historia del pueblo que aprenden de memoria en la escuela.

Sin embargo, no todo es maravilloso en Hasankeyf. El gobierno turco tomó la decisión de construir la presa de Ilisu hace 40 años, enmarcada dentro del llamado Proyecto de Anatolia Oriental (GAP), un conjunto de obras públicas (no sólo obras hidráulicas, sino también infraestructura, centros sanitarios, escuelas, etc.) orientado al desarrollo del este de Turquía, con el objetivo de eliminar las diferencias económicas entre el este y el oeste del país.

Dicha presa, inundaría el valle en el que está asentado Hasankeyf, por lo que la población tendría que ser desplazada a otro lugar en la orilla opuesta del río y prácticamente todo su patrimonio histórico quedaría sumergido bajo las aguas. Los expertos piensan que la mayoría de los monumentos no podrán ser transportados a un lugar seguro, y tan sólo un 20% del terreno ha sido estudiado por arqueólogos. Según éstos, el asentamiento podría contener algunas joyas arqueológicas aún por descubrir. Además, al ya mencionado impacto social y arqueológico, ha de añadirse el medioambiental.

Muchos colectivos se han mostrado en contra de la construcción de la presa, pero el gobierno de Ankara es firme y ha decidido seguir adelante con el proyecto. Se ha intentado buscar una alternativa, pero no parece haberse encontrado. Empero, debido al alto coste que esta obra entraña, el gobierno turco ha de contar con la colaboración de compañías y capital extranjero, lo que ha hecho que su realización se haya demorado durante cuatro decenios. El último capítulo hasta la fecha de esta larga historia tuvo lugar a finales de 2008 cuando fue retirado el apoyo de los países europeos involucrados, pues creen que Turquía no está cumpliendo los estándares requeridos por la ONU y el Banco Mundial.

La desesperación de muchos no se debe sólo a la próxima inundación de su localidad, sino también al hecho de que durante 40 años no han podido abrir nuevos negocios, crear nuevas viviendas, ni invertir en su tierra natal. Todo debido a que la zona en la que Hasankeyf está emplazada es un lugar protegido por ley desde 1978 (incluido el sitio en el que el gobierno construyó las casas que constituyen el pueblo actual), argumento que esgrimen muchos activistas que intentan frenar la construcción de la presa. De acuerdo con dicha ley la construcción de la presa sería ilegal. A pesar de los esfuerzos de muchos, la población del lugar ha ido descendiendo lenta pero inexorablemente.

No obstante, la presa no afectaría sólo a esta región de Turquía, sino también a Siria e Irak. Diversas presas construidas en Turquía sobre los ríos Tigris e Éufrates han iniciado una "guerra del agua" en la región, en el marco de la cual han de entenderse los problemas entre Siria y Turquía. La ley internacional no regula el uso de las aguas de los ríos, por lo que Siria e Irak dependen del uso que le dé Turquía al agua del Tigris y el Éufrates, y muchos han especulado que Turquía podría utilizar el control de tan preciado elemento como arma política.

Según el gobierno, el proyecto de la presa de Ilisu contribuirá al desarrollo de la región y creará alrededor de 10.000 puestos de empleo, además de proveer con energía hidroeléctrica a la zona, aumentaría irrigación de una amplia área, aumentando la producción agrícola. También generaría una media de 3.833 billones de kWh, y siendo capaz de almacenar 11 billones de metros cúbicos de agua, con una vida media de entre 80 y 100 años.

[Fotografías de Hasankeyf por John Wreford (c): http://www.hasankeyf.blogspot.com/]

[Fuente: La Vanguardia]

07 enero 2009

Turquía inundará con una presa 10.000 años de historia

El espléndido panorama que contempló Alejandro Magno desde la fortaleza de Hasankeyf hace más de 2.000 años podría desaparecer dentro de poco si Turquía lleva adelante sus planes para construir un enorme embalse en el río Tigris, en la abigarrada provincia de Batman, de mayoría kurda y árabe

La faraónica idea de construir la presa de Ilisu surgió hace 40 años, pero la amenaza no se ha concretado hasta ahora. Los planes prevén que cuando entre en funcionamiento, hacia 2013, se convierta en la mayor central hidroeléctrica del país, suministrando el 10% de la energía que consume Turquía.

El Fondo Mundial de Monumentos ha incluido a Hasankeyf en la lista de los cien lugares históricos más amenazados del planeta, en un intento de alertar a la sociedad del peligro que se cierne sobre la ciudadela, ya abandonada en lo alto de la montaña, y sobre el fértil valle que está a sus pies. Allí se puede encontrar un gran número de monumentos edificados por las civilizaciones que han dejado su huella en la zona durante los últimos 10.000 años.

Un consorcio europeo y estadounidense construirá el embalse en cinco años si nadie detiene el proyecto. La Campaña contra la Presa de Ilisu, una organización creada para combatir el embalse, sostiene que la energía que se generaría no bastaría para satisfacer las necesidades del país y recomienda que la inversión se destine a energías alternativas. También denuncia que la red es "muy deficiente" y mucha energía que se produce simplemente "se pierde".

Además advierte de que habría unos 78.000 desplazados que viven en el área, que sería anegada por el agua, sin contar con el hundimiento de "centenares" de lugares históricos.En las últimas semanas han corrido rumores de que varias industrias europeas que se han implicado en el proyecto han decidido dar marcha atrás ante las protestas de los grupos ambientales, pero este extremo lo ha negado Mustafa Gundogdu, del Proyecto Kurdo de Derechos Humanos.

Hace treinta años, las autoridades obligaron a toda la población que vivía en las montañas a asentarse en el valle, donde cultivan los verdes campos que riega el agua del Tigris. Pero parte de la población decidió emigrar a las grandes ciudades de Batman e Izmir e incluso al extranjero, en busca de trabajo. Una ironía del destino haría que ahora la población que vive en la nueva Hasankeyf, al borde del río, tuviese que volver a abandonar sus hogares si no se detiene el proyecto de la presa de Ilisu, yéndose otra vez a Batman, Izmir o al extranjero.

Además, si las aguas anegan el valle, desaparecerían decenas de monumentos de distintas épocas, como un viejo puente árabe del que apenas quedan dos venerables pilones, la mezquita Al-Rizk, que fue construida por el sultán kurdo Suleyman, o tumbas y mausoleos de varios personajes históricos.

El Gobierno turco ha dicho que destinará 30 millones de euros a salvar algunos monumentos, aunque esto no ha calmado los ánimos de la población, que por encima de todo quiere conservar las casas y las tierras que se perderían con el embalse.

La ciudadela de Hasankeyf fue construida por la dinastía ayubí (1171-1250) que fundó Saladino, de origen kurdo, en la primera mitad del siglo XIII. Una antigua leyenda atribuye el nombre de Hasankeyf a un árabe llamado Hasan que fue condenado a la pena de muerte. Hasan pidió como último deseo que le dejaran cabalgar por la plaza de armas de la ciudadela sobre su hermoso caballo. El deseo le fue concedido y el valiente Hasan saltó las murallas y despeñó su corcel sobre el río Tigris, que discurre bajo un acantilado de 150 metros.

El caballo murió pero el caballero logró salvar la vida milagrosamente y huyó. La gente que vio la escena exclamó sorprendida "Hasan, ¿cómo?", que en árabe se dice "Hasan, keyf?", y de aquí tomó su nombre la ciudad.

[Texto de Eugenio García Gascón, diario Público. Fuente: FECYT]